Desde el punto de vista montañero, la situación de Arenas de San Pedro, Arenas a secas para los lugareños, es excepcional, no está tan cerca de la montañ a como para quedar abrumada por la masa tremenda de la montaña que la domina, pero si lo suficientemente próxima como para que el macizo Central de Gredos que conforma su horizonte al Norte, tenga un protagonismo absoluto sobre el paisaje de esta localidad. En cualquier época del año el viajero que llega a Arenas se encuentra con el fantástico espectáculo de la sierra como telón de fondo de esta ciudad y en los meses de invierno, cuando tras un temporal que ha sumido el valle en la bruma, amanece un día despejado con el sol radiante, el espectáculo que desde cualquier calle ofrece a los arenenses, Gredos cubierto de nieve, raya en lo increíble.
Dicho lo anterior parece que los habitantes de Arenas deberían haber sentido desde tiempos remotos un gran interés por conocer esa sierra que día a día les ofrece su majestuosidad, sin embargo no ha sido así y este lugar, como tantos otros dominados por grandes montañas ha estado dominado, durante siglos, por un terror atávico hacia esa montaña con la que convivían, cosa que se traducía en una falta de interés por su conocimiento. La consecuencia de esta situación es que, pese a unos tímidos intentos producidos al principio del siglo XX, se llegase a la mitad del mismo sin que en Arenas hubiese un montañero en el sentido que, actualmente, consideramos como tal.
Hacia 1.950, las cosas empiezan a cambiar, grupos de jóvenes arenenses empiezan a subir a la sierra y a escalar los picos y vias más sencillas del Galayar y del Circo de Gredos, participan en los campamentos que la O.J.E. organizaba en la zona norte de Gredos y algunos sienten un interés especial por saber algo más sobre “su sierra”. A uno de estos campamentos asiste un joven que iba a convertirse en el primer arenense que escalara el Torreón de los Galayos, cima mítica para el montañismo castellano pero cuyo nombre se asociaba en Arenas con terribles peligros. En una de las excursiones que llevaban a cabo desde el campamento asentado en las cercanías de la Laguna Grande de Gredos, se acercaron al Galayar donde nuestro amigo y paisano formó parte de una de las cordadas que ascendieron al Torreón ese día. La semilla del montañismo estaba echada, pero dado el escaso número de personas interesadas y los problemas de todo tipo que se encontraban, el desarrollo era lento.
Finalmente en 1.964 una cordada de escaladores arenenses sube al Torreón
y parece que consigue romper los mitos seculares que rodeaban a ese risco,
denominado también por los lugareños como El Pilón.
Paralelamente,
a principios de los sesenta, un grupo de jóvenes que tenían
su sede en la Acción Católica, bajo la tutela de un sacerdote,
gran persona, destinado en Arenas por aquel entonces, iniciaban lo que para
ellos sería un escape maravilloso en la vida, que en aquellos tiempos
les ofrecía pocas alternativas, pero todas ellas vividas intensamente.
Sus excursiones colectivas a la sierra eran épicas, tanto en invierno
como en verano. Se hacían marchas nocturnas a La Mira, se cansaban
en recorridos interminables..., mil anécdotas se podrían contar
de aquellos tiempos.
El grupo de montañeros arenenses estaba ya totalmente comprometido
en la actividad montañera e incluso utilizaban la denominación
de Grupo Gredos para referirse al colectivo, no obstante tenían un
problema: las dificultades para la legalización del Grupo parecían
insalvables. La normativa legal para crear todo tipo de asociaciones, y las
deportivas no eran excepción, eran muy estrictas, exigiéndose
en este caso un número inicial de socios que en Are nas, en aquella
época, era imposible reunir. Los intentos realizados ante la Federación
Castellana de Montañismo no habían dado ningún resultado.
Se buscó la fórmula alternativa de integrarse como Sección
de Montañismo en un Club ya existente, y en este sentido se realizaron
contactos con el Deportivo Arenas C. de F., pero las pretensiones de la directiva
del mismo se consideraron totalmente inaceptables, ya que se comprometía
la independencia del Grupo al quedar sometidos a la disciplina de dicha directiva.
Sin embargo este problema no afectaba en absoluto a la práctica constante de la actividad montañera por parte de los integrantes del Grupo, que continuaban saliendo asiduamente a la montaña.
Corría la ultima decena del mes de Julio de 1.969, cuando un grupo de estos montañeros arenenses, cinco en total, se disponía a pasar una semana en la Laguna Grande de Gredos, acampar en los prados que la rodean y desde allí realizar distintas excursiones por las cimas del Circo y Cinco Lagunas, para después regresar, cruzando la sierra hasta La Mira, Los Galayos y Nogal del Barranco, bajando desde allí hasta Arenas, su pueblo. Su principal motivación era el escalar y ascender al mayor número de cimas que fuera posible y realizar también diferentes travesías. Este grupo de amigos era el pequeño núcleo más representativo del grupo que practicaba el montañismo desde hacía varios años, no suponían que esta excursión les serviría para conseguir lo que desde hacía varios años estaban intentando: el ilusionante proyecto de federarse y pasar a formar parte de la Federación Castellana de Montañismo y así conseguir que ese grupo de amigos se transformara en el GRUPO GREDOS DE MONTAÑA.
Como habían salido temprano de Arenas y fueron en taxi hasta la Plataforma (Este taxi y su conductor eran como del Grupo, pues como tenía siete plazas nos venía estupendamente para estas salidas en grupo, el taxista al que siempre recordaremos, era Ángel de la Fuente, más conocido en nuestro mundillo como Ángel “Pica”), a media mañana el grupo ya se encontraba en los alrededores de la Laguna. Para algunos de los que iban fue un contratiempo encontrarse con que el lugar donde tenían pensado acampar ( la pradera donde ahora está la señal para el aterrizaje de los helicópteros) estaba ocupada por un campamento con sus tiendas agrupadas en círculo, de modo que montaron las dos tiendas que llevaban antes de llegar al arroyo que baja del charco de la Esmeralda. Tras montar las tiendas y antes de guardar en ellas todo el equipo, se prepararon un refrigerio con alguna cosilla para “picar” (alguno de este grupo tenía fama de “tripero”) y así combatir el cansancio y el sudor que traían por el esfuerzo realizado al transportar aquellos macutazos, que se vieron incrementados de peso con los haces de piornos recogidos en la bajada de los Barrerones, para con ellos cocinar y calentarse a su fuego en las veladas nocturnas. Según estaban tomando este refrigerio vieron salir del campamento situado al otro lado del arroyo a una persona con un morralillo a la espalda. Como el sendero pasaba junto al lugar donde se encontraban, pronto, al acercarse, pudieron distinguir su fisonomía. Entonces uno del grupo dijo:
- Mirad, me parece que ese es el nuevo Presidente de la Federación Castellana de Montañismo.
Al llegar donde se encontraban, les saludó e inmediatamente le ofrecieron compartir el pequeño refrigerio, invitación que él aceptó encantado, y surgió el diálogo. Y allí mismo, junto a la Laguna Grande de Gredos, como fruto de esa conversación, se consiguió la legalización de la Sociedad Grupo Gredos de Montaña, digamos que allí nació el Grupo Gredos.
Sorprendentemente, bastaron unas pocas palabras para que todos nuestros
problemas para federar el Grupo se diluyesen como una tormenta veraniega.
Pepe Casado, que efectivamente era Presidente de la Federación desde
hacía pocos meses, era una persona de gran humanidad y nos dió
sobre la marcha la fórmula para esquivar todos los obstáculos
burocráticos, integrando al Grupo como adherido a la propia Federación.
Nuestra conversación fue muy concreta :
- De Arenas de San Pedro.
- ¿Y hay allí mucha afición a la montaña?
- Sí, mucha. Desde Siempre.
- Qué raro, no me ha dicho nada el Delegado de la Federación
en Ávila. Mirad pasaos por las oficinas de la Federación en
Madrid y haced esto...
Quedaron todos enormemente contentos, al fin veían realizado un viejo
sueño. Poco después se cumplimentaban las licencias de los primeros
socios. Después vendría la redacción de los primeros
estatutos pero en ese momento se veía conseguido lo que tanto se había
anhelado a lo largo de los últimos años.
Quedaban más sorpresas. La participación en ese campamento,
llevó aparejada la entrega por Enrique Menacho, Tesorero de la Federación,
intendente general del campamento, tres cajas de comida impresionantes, acabar
con su contenido fue “un duro trabajo añadido”.Fueron unos
días extraordinarios para todos tanto por la alegría inicial
como por la convivencia con montañeros de toda España.
Hay que citar también a José Monter, Secretario de la Federación,
junto con los antes citados formó el trio que solucionó todos
los problemas que llevó aparejado la creación del Grupo Gredos.
A Pepe Casado le dedicó el Grupo Gredos su VII Fiesta de la Montaña,
junto con el sacerdote D. Julián González de la Fuente, celebrada
en el mes de diciembre de 1.989, cuando se cumplían los veinte años
de la fundación. El Grupo no olvida a estas personas que tanto hicieron
por el montañismo arenense.
Al finalizar el campamento, los organizadores nos invitaron a una comida de hermandad en el Parador Nacional de Gredos, pero los arenenses no pudieron asistir, con gran sentimiento por su parte, sobre todo de uno, ya que estaban citados con otro grupo de Arenas en Los Galayos, de modo que cargaron los morrales, que pesaban más que a la ida, y llenos también de ilusiones ante las perspectivas que se habían abierto emprendieron el camino de los Campanarios, Los Pelaos y La Apretura, dejando en varios escondites gran cantidad de latas de conservas sobrantes que fueron bien aprovechadas posteriormente. El remate fue que al día siguiente, junto con el grupo que había subido de Arenas, se lograse el increíble record de que nueve arenenses escalaran el Pequeño Galayo por diferentes vías.
Dos meses más tarde, en Septiembre, dos representantes del Grupo asistían por vez primera a la Asamblea Anual de la Federación celebrada en Segovia, especialmente invitados.
Básicamente el Grupo Gredos se articuló sobre un grupo de personas que practicaban la escalada y el montañismo, por lo que inicialmente el objetivo de sus componentes era escalar y dar a conocer en Arenas todos los riscos de “su sierra”, Gredos, y por otra parte participar en todas las actividades organizadas por las distintas federaciones regionales y sociedades nacionales con el fin darse a conocer por todo el ámbito montañero nacional. En este orden de cosas, en 1.972 se consigue organizar, bajo los auspicios de la Federación Castellana de Montañismo, la Iª. Travesía del Grupo Gredos, con un recorrido inédito por la zona de los Galayos, de gran belleza, que desde entonces, se ha seguido realizando todos los años. Quedan invitados a realizarla todos los montañeros que lean estas notas, en la seguridad de que disfrutarán de una gran jornada montañera.
Pronto, en la labor divulgativa que se realizaba en nuestro pueblo, se advirtió la necesidad de iniciar a los más jóvenes en la práctica del montañismo, por lo que en 1.974 se organizaba el 1º. Campamento Infantil y Juvenil, que pronto se convirtió en una cita obligada para conocer Gredos en el verano arenense, cantera indiscutible de futuros montañeros y que también se continúa realizando en la actualidad.
Las actividades sociales de todo tipo no cesaron y así en 1.975 se inicia la edición de una revista y un cine-club. En 1.983 se comienza con la Fiesta de la Montaña, actividad de gran aceptación popular que se continúa celebrando en la actualidad. Cada año se dedica a una personalidad en el campo del montañismo o la ecología y durante una semana se realizan proyecciones de actividades montañeras por lo que en Arenas se han dado cita todas las grandes personalidades españolas en el campo de la escalada de alto nivel.
Practicar
el esquí en Gredos no es cosa fácil ya que, afortunadamente,
no existe ninguna estación invernal, pero esa aparente dificultad ha
sido superada con creces por los miembros del Grupo que, desde 1.980 se lanzaron
al dominio del esquí de travesía y que tras vencer las dificultades
iniciales se han convertido en maestros de esa especialidad.
BREVE HISTORIA DE NUESTRO GRUPO